La calle del almibar - Pasión Vega

Es la calle del almíbar
del barrio del caramelo
donde un chiquillo vivía
soñando con ser torero.

La figura más bravía
que lidiara en el albero
Y a la plaza de la vida
dar la vueltecita al ruedo.

Y allí mismo en una esquina
la faena le brindaba,
a una risueña vecina
que ser princesa soñaba.

Con su muleta de trapo,
le lanzaba chicuelinas
a un toro negro invisible
que al cuerpo se le ceñía.

Y con su estoque de palo,
en un bola pie certero
atravesaba al torito,
que caía en el albero.

La princesa le aplaudía
su mella al sonreír lucia
y sacaba un blanco pañuelo.

Los sueños son tan sencillos,
soñar no cuesta dinero.
En la calle del almíbar
del barrio del caramelo.

En la calle del almíbar
del barrio del caramelo.
El reloj de golosinas
no detuvo el minutero.

El tiempo empujo la vida
y cuando los dos crecieron
ni fue princesa la niña,
ni el chiquillo fue torero.

Ya no hubo traje de luces,
ya no hubo pases de pecho,
ya no hubo tarde de gloria
pero hubo besos.

Besos de la puerta grande
besitos de oreja y rabo
besos de casta y coraje
besos de tercios bordados.

Besos de sol y de sombra,
besitos sin burladero,
besos de fuerte envestida,
besitos de vuelta al ruedo.

besos largos y elegantes,
besitos de amor de amante,
de la princesa y el torero.

Los sueños son tan sencillos,
soñar no cuesta dinero.
En la calle del almíbar
del barrio del caramelo.

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